Rebranding · Identidad · Sistema gráfico · Señalética · Merchandising
Avenjúcar organiza aventuras en el río Júcar. La marca anterior contaba dónde estaba. La nueva cuenta qué se siente al ir, que es lo que de verdad se compra.
01 Mirar
El turismo activo se comunica casi siempre desde el inventario: lista de actividades, precios, kilómetros, dificultad. Es información útil y no vende nada, porque nadie reserva un fin de semana por una tabla de datos.
El punto de partida aquí era un rebranding, así que lo primero fue mirar qué estaba haciendo la marca anterior. Y lo que hacía era identificar un enclave. Correcto y olvidable: el nombre del río no diferencia a nadie cuando todos los competidores están en el mismo río.
02 Detectar
El patrón apareció al escuchar cómo hablan los clientes cuando vuelven. No dicen «hicimos seis kilómetros de descenso». Dicen que se levantaron temprano, que hacía un frío que se quitaba con el sol y que comieron como reyes. Lo que recuerdan es la jornada completa.
Esa fue la decisión que ordenó el proyecto: la marca deja de nombrar el sitio y pasa a prometer la experiencia. El claim lo dice en tres palabras —vive la experiencia— y el sistema visual entero se construye alrededor de la hora del día en la que empieza todo.
03 Ordenar
Cuatro decisiones que convierten un enclave en una marca.
El isotipo es un sol saliendo sobre el horizonte. Es la hora a la que arranca cualquier actividad de aventura, y funciona igual en una chapa que en un rótulo.
Verde de monte, mostaza de mediodía y naranja de atardecer. Los tres tonos cuentan el paso del día, así que la marca puede cambiar de dominante según la actividad sin dejar de ser ella.
Un sistema de iconos dibujados a mano para señalizar cada actividad. Resuelve el problema real de una empresa así: no siempre hay foto buena de todo lo que se vende.
Vasos, botellas, gorras, llaveros y pegatinas. El material de una marca de aventura se moja, se raya y se pierde, así que el logotipo se resolvió para aguantar a tamaño pequeño y sobre color.
04 Dar forma
Del vaso del desayuno al rótulo de la caseta. Es una marca que se usa al aire libre, y eso condiciona cada pieza.
Por qué funciona
El competidor que lista actividades compite por precio, porque su información es la misma que la del vecino. La única salida es dejar de describir lo que se hace y empezar a decir qué se lleva el cliente a casa.
Aquí la marca entera —el amanecer, la paleta del día, los pictogramas— trabaja para eso. Y el rebranding no cambió el negocio: cambió lo que el negocio dice de sí mismo. Es la diferencia entre un proveedor de actividades y una marca a la que se vuelve.
Qué se entrega
Termina cuando el cliente puede trabajar sin nosotros. Esto es lo que se entrega, en todos los proyectos de marca:
En este proyecto se entregaron además el sistema de pictogramas, la señalética y las artes finales para vinilo, textil y merchandising.