Fotografía · Gastronomía · Sala · Equipo
Pucará es cocina peruana de encuentro en Madrid. La comida tiene color, altura y capas: exactamente lo que se pierde cuando un plato se fotografía de frente y con flash.
01 Mirar
Antes de reservar, casi nadie lee la carta: mira las fotos. Y las que encuentra suelen ser de tres tipos, todos malos: la foto del móvil de un cliente, la foto de banco de imágenes que no es de la casa, y la foto de agencia con luz plana donde todos los platos parecen iguales.
El problema de fondo es que la cocina peruana no se parece a la foto plana. Un cebiche tiene altura, un arroz con mariscos tiene volumen, un tiradito tiene transparencia. Si la luz no hace sombra, todo eso se cae.
02 Detectar
El patrón estaba en la propia cocina. Los platos se montan hacia arriba y con contraste de color: crema y coral, verde y oscuro. La decisión fue fotografiarlos casi a la altura de la mesa, para que la altura se vea, en vez de desde arriba.
La segunda decisión fue de fondo. La sala de Pucará tiene mármol claro, terciopelo mostaza y madera: se usó como decorado real en vez de llevar superficies de estudio. Así la foto del plato y la foto del local pertenecen al mismo sitio.
03 Ordenar
Cuatro decisiones tomadas con el jefe de cocina, antes del primer plato.
La cámara baja hasta donde está el comensal. Es lo que devuelve la altura del montaje y lo que hace que un cebiche se vea como se va a servir.
Luz lateral dura lo justo para marcar el relieve y la transparencia del pescado. Sin sombra no hay volumen; con sombra mal puesta no hay apetito.
Mármol, terciopelo mostaza y madera del propio local. Nada de superficies de estudio: quien mire la foto y luego entre tiene que reconocer el sitio.
El plato vende el pedido, la sala vende la reserva y el equipo vende la confianza. Las tres cosas se planifican el mismo día para que compartan luz y color.
04 Dar forma
Cebiche, arroz con mariscos, causas y entradas, más la sala en servicio y el equipo de cocina. Todo con el mismo tratamiento de color.
Por qué funciona
Las fotos se usan todos los días y en sitios que no controla nadie: la ficha de Google, el agregador de reparto, la reseña de un medio, la historia de un cliente. Cuanto más reconocible sea el color, más se acumula la marca en vez de dispersarse.
Y tener sala y equipo en el mismo banco de imágenes resuelve el mes siguiente: cuando hay que publicar y no hay sesión, ya existe material que pertenece a la misma casa.
Qué se entrega
No en la foto suelta, sino en todo lo que hay que publicar después. Esto es lo que se entrega:
El banco de imágenes se organiza por plato y por uso, así que la foto que hace falta para una historia o para el agregador ya está recortada y no hay que pedir una sesión nueva.